miércoles, 14 de diciembre de 2011

Para los negociadores de “alto nivel” de Durban salvar la vida en el planeta no era urgente


Hay una película que se llama “La Era de la estupidez”, cuyo guión parece haber estado inspirado en lo que pasó durante las últimas dos semanas en la población surafricana de Durban, que reunió a los negociadores de cerca de 200 países quienes tenían la misión de concretar “soluciones” para frenar el fenómeno natural conocido como “calentamiento global”, que ciertamente está amenazando cualquier forma de vida sobre el planeta (¡y no es una exageración ni amarillismo periodístico!!!).


En el film el protagonista, que es el encargado del “Archivo Global”, una ciudad torre, ubicada a 800 kilómetros al norte de Noruega, donde se tienen muestras del patrimonio histórico, cultural, animal, vegetal y humano más importante de la civilización que otrora habitara el planeta; se pregunta: ¿Por qué sabíamos lo que venía porque no hicimos nada? Luego aclara que “lo que estamos viviendo en este momento es producto de nuestro comportamiento antes del 2015, en otras palabras, pudimos salvarnos”.

Estarían conscientes los negociadores de “alto nivel” de la responsabilidad que tenían sobre sus hombros en la cita de la décimo séptima Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 17), a un año de la expiración del Protocolo de Kioto, único acuerdo vinculante para la reducción de los llamados gases efecto invernadero (GEI), causantes del calentamiento global.

Y es que la expectativa de muchos, incluyéndome, era que luego de tantas pruebas tangibles de los estragos que está causando en el mundo la elevación de la temperatura global de la tierra, como son el deshielo de los polos, abundantes precipitaciones, intensas sequías, nuevamente otro tsunami, fenómeno que rara vez se vivía en el mundo, desaparición de especies, etc; era que las naciones desarrolladas, las que más emiten, y las que están en vía de desarrollo, las más vulnerables, todas se comprometieran en los esfuerzos que fueran necesarios para “salvar a la humanidad” y la vida en el planeta en general.

SOS

En Durban el Protocolo de Kioto en lugar de ser el plato principal de la reunión pasó a ser la comida “vencida” metida en el congelador, que muchos temían abrir porque al parecer “apestaba”. Por lo menos para Japón, Canadá y Rusia fue así: “el Protocolo de Kioto es algo que pertenece al pasado” y como quien dice: se bajaron del autobús. Estados Unidos, China y la India, los mayores emisores, tienen sus recelos.

En resumen: “la UE se vanagloria de haber salvado la cumbre puesto que ha conseguido acordar un segundo período para el protocolo de Kioto (que finaliza el 31 de diciembre de 2012 hasta el año 2017 o 2020). El Fondo Verde para el Clima no tiene dinero y los planes para expandir el comercio de carbono destructivo avanza. Un posible acuerdo que obligue jurídicamente a los países signatarios podría crearse pero habrá que esperar hasta el 2020 o 2021. Es decir, se ha postergado salvar la vida en el planeta.

 Lord Nick Stern, autor del Informe Stern sobre los impactos económicos del cambio climático, señaló hace cinco años que las naciones ricas deberían concentrarse urgentemente en ver la forma de recaudar dinero para mitigar o en todo caso afrontar los efectos del fenómeno. Según este informe, era necesaria una inversión equivalente al 1% del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático. Se advierte que de no actuar de forma inmediata, se podría producir una fuerte recesión económica, como mínimo, se alcanzarían pérdidas del 20% del PIB global.

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